Pepe nunca se rinde
Si sueñas, te arriesgarás, pero si no sueñas……..

Durante sus vacaciones con su compañera, Pepe vivió una aventura a caballo en la India. Hicieron solos un viaje de 2000 Km. a caballo, de Udaipur en Rajasthan hasta Srinagar en Kashmir, Himalayas.Los primeros 800 Km. hasta New Delhi eran de semi desierto.
El trayecto era duro, muy duro. Un calor tremendo, poco agua, y solo de vez en cuando un pueblo. Y además, para los habitantes de estos pueblos ellos eran, en muchos casos, los primeros extranjeros en muchos años que pasaban por allí. En lugar de descansar, tenían que participar en ceremonias, fiestas, rituales, porque les creían interesantes y por encima de su sistema de castas o bien al contrario les tiraban piedras cuando les consideraban intrusos y por debajo de su sistema.

Era duro, perdieron muchos kilos por agotamiento, falta de comida y las muchas horas de viaje por el desierto entre pueblo y pueblo.
Cuando llevaban unas dos semanas en camino, un día, no podían encontrar ningún sitio adecuado para descansar; en el último pueblo no querían o no podían venderles comida para los caballos. Llevaban ya 7 horas en camino, desde las 5 de la mañana. El calor era tremendo (era agosto, la peor época). Los caballos andaban cabizbajos, cada paso que daban era una tortura para ellos. No podían más. Estaban tan cansados, con dolor por todo el cuerpo, desesperados, pensando con horror en los kilómetros que les separaban de cualquier sitio donde poder vender los caballos, coger un hotel, ducharse, comer, beber, descansar... En su alrededor solo horizontes lejanos, sin una salida. Todo vacio, nada. Solo un árbol, medio muerto. 45º e un sol abrasador.

Bajaban del caballo y se estiraban en el suelo en la media sombra de ese tronco. Se acabó, me quedo aquí, pensaba Pepe. Los caballos se acercaron también, indicándole que estaban de acuerdo. Pepe se sentí tan perdido, tan lejos de su casa, tan sin salida. Eso no era un sueño de vacaciones, eso era una pesadilla. Finalmente, agotados y recurriendo a la ultima gota de fuerza física y mental que les restaba, se levantaron y seguían, casi en una trance, 8 horas más.
Fue gracias a un primario instinto de supervivencia que todos tenemos en algún rincón de nuestro ser. Estas 8 horas, sus pensamientos durante esta eternidad, el sufrimiento de los caballos, se quedaban grabados en su memoria para siempre.

Pepe se daba cuenta de que este sería el peor momento de toda su vida. Podíamos desaparecer del mapa sin que nadie supiera donde encontrarnos, pensaba. Dos extranjeros perdidos en el desierto, fin de la historia. Pepe todavía comenta de vez en cuando esta experiencia, siempre con algo de sorpresa, porque en algún rinconcito obviamente tenía una pequeña reserva de energía, suficiente para aguantar. Eso le hizo consciente de que siempre se puede llegar más lejos, siempre queda alguna posibilidad y siempre somos más fuertes de lo que creemos. En este caso era una situación límite que no encuentras cada otro día. Pero Pepe se daba cuenta que si pudo aguantar un desgaste así, ¡que fuerte tendría que ser durante situaciones normales!
Ese viaje de Pepe fue la realización de un sueño. Lo que empezó siendo casi un juego o una necesidad de aventura fue mucho más.El ha sido consciente, a través de los años, que ante determinadas situaciones de crisis, siempre tendrá los recursos necesarios para salvar esas situaciones y no desgastarse. Nunca todo esta perdido, siempre te queda algún brote de energía para aguantar. Por eso Pepe nunca se rinde y nunca se desespera. Su experiencia le proporcionó la capacidad de renovar, día a día, su energía positiva y su ilusión.
Por eso Pepe es Pepe. Y tú, tu también eres Pepe, cada mañana, cada día…

Las elecciones de Pepe

Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba como le iba, el respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Era un gerente único porque tenía varios empleados que lo habían seguido como gerente de diversos restaurantes. La razón por la que estos empleados seguían a Pepe era por su actitud. Él era un motivador natural: si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación.
Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Pepe y le pregunte: No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo ¿Cómo lo haces?... Pepe respondió: "Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: Pepe, tienes dos opciones hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor." "Escojo estar de buen humor". "Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello". "Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida".
Si, claro, pero no es tan fácil, protesté. "Si lo es", dijo Pepe. "Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección". "Tu eliges cómo reaccionas ante cada situación, tu eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal humor".
Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante, dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Pepe fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pepe fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo.
Me encontré con Pepe seis meses después del accidente y cuando le pregunté como estaba, me respondió: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Le pregunté que pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó: "lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir".
"¿No sentiste miedo?" Le pregunté.
Pepe continuó: "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: "es hombre muerto."Supe entonces que debía tomar una decisión.
"¿Qué hiciste?" Pregunté.
"Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité: - "Si, a las balas" - Mientras reían, les dije: "estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto". Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente, la actitud, al final, lo es todo.
Ahora tienes dos elecciones:
1. Eliminar este mensaje.
2. Aplicarlo en tu trabajo y en tu vida personal.
Y recuerda, es nuestra propia actitud que contribuye a nuestra manera de vivir. Podemos estar a la defensa siempre, o ver los problemas como oportunidades; es nuestra propia elección. Pero son elecciones importantes, no solo para nosotros mismos sino también para nuestro entorno.
¿Te imaginas si elegimos como Pepe……?
Historia recibida gracias a Lucio Cesar Holzkan
El buitre y la paloma

Cuentan que rodeando un castillo, había dos pájaros: un horrible buitre y una hermosa paloma.
Siempre que el buitre se acercaba, los guardias trataban de expulsarlo, mientras que a la paloma, le daban comida. Aún así, el buitre continuaba viniendo. Sin saberlo, éste se comía las ratas que abundaban en el edificio.
El sabio del rey, que se llamaba Pepe y era un antepasado de nuestro Pepe, solo observaba. Un día, los enemigos lograron llegar hasta la habitación del rey. Afuera, estaba la paloma que los miró sin moverse o hacer cualquier gesto excepto comer. Pero cuando los soldados enemigos se acercaron al pequeño hijo del rey, que ahí se encontraba, el buitre los atacó fuertemente. Asustados, empezaron a gritar y pronto los guardias aparecieron, capturándolos.
Más tarde, el rey se reunió con Pepe y conversaron sobre lo que había sucedido.
-Creo que de ahí podemos aprender algo muy importante, majestad.
-Y ¿qué lección podemos extraer de tan insólita situación, sabio?
-No siempre lo que parece bonito a los ojos es realmente leal. Aunque la paloma haya sido alimentada todo este tiempo, no hizo nada para defender a los que la alimentaron. El buitre, sin embargo, sí fue capaz de defenderlo, a pesar de su aspecto desagradable. En realidad, creo que él es más bello que la paloma, pues sus actos así lo fueron.
-Usted tiene toda la razón. Desde luego, mis guardias ya tienen órdenes expresas de alimentar el buitre, como gratitud por lo que hizo.
Así, el buitre terminó su vida muy bien alimentado y sin sufrir más persecuciones, mientras la paloma por algo dejó de aparecer en el castillo.
"No todos lo hombres malos pueden llegar a ser buenos, pero no hay ningún hombre bueno que no haya sido malo alguna vez."
San Agustín
Historia recibida gracias a Leticia Bernasconi
Pepe hace teatro

Pepe estaba con su novia en una agencia de viajes en Bangkok, Tailandia, para recoger unos billetes de avión. Tenía que pagar con cheques de American Express Traveller. Pero cuando la dependienta le dio los billetes, resultó que estaban equivocados y que debían volar en unas fechas que no les convenían. Así que Pepe protestó para que les cambiaran los billetes o le devolvieran el dinero. En resumen, lo que no quería era salir de la agencia con cheques firmados de un valor tan grande ya que era peligroso y además, si compras algo y quieres pagar con un cheque, siempre hay que firmar en el acto. ¿Quién no se ha encontrado alguna vez en una situación parecida?
La propietaria de la agencia, una mujer delgada como un alfiler, con una voz realmente áspera, se negó a todo lo que pedía Pepe y poco a poco empezaron a pelearse, alzando cada vez más la voz hasta que, ya realmente crispado, Pepe la cogió a la mujer por el hombro, diciéndole:
-Señora, entiéndanos, no podemos ir por el mundo con cheques de un valor de centenares de dólares ya firmados, denos los billetes correctos o el dinero correspondiente en metálico, a cambio de nuestros cheques.
En el mismo instante en que la tocó, ella gritó algo en su idioma y de inmediato los dependientes de la oficina bajaron las persianas metálicas de la agencia de viajes. Inmediatamente después echaron a los demás clientes y antes de que Pepe se diera cuenta estaban solos con la propietaria y sus tres dependientes. Hablaban entre ellos en un idioma totalmente incomprensible para Pepe.
Minutos más tarde llegó un Jeep con cuatro Policías Militares armados con carabinas. En ese momento Pepe y su compañera se quedaron paralizados de miedo. Los Policías Militares no querían escucharles o no les entendieron y les llevaron al cuartel general de la Policía de Bangkok.
En el edificio había muchísima gente hablando y gritando, todos nativos, por supuesto. Aparte de ellos no había ningún extranjero. Les sentaron al otro lado de la mesa de un policía que intentó hablar con ellos, pero era imposible entenderse. Y en todo momento estaban vigilados por los Policías Militares.
En ese momento entró la propietaria de la agencia de viajes con sus empleados, con todo el cuello rojo como si le hubieranintentado estrangular. Lloró, gritó y gesticuló en dirección de Pepe. Pepe se quedó helado, sin poder respirar, sin sangre. No se lo podía creer.
Es curioso como en un segundo le pasaban cantidad de imágenes por la cabeza: las cárceles de Tailandia eran famosas por ser especialmente terribles para los extranjeros. Entras rápido, pero no sales.
En ese cortísimo lapso de tiempo Pepe fue consciente del enorme peligro en el que estaba metido: no hablaba su idioma, ella tenía sus “testigos” y Pepe no tenía a nadie. Todo dependía de su propia fuerza y poder de convicción, y de su rapidez. Si tardaba podría ser demasiado tarde para salir de aquello….
De modo que se puso en pie, y apuntándola con un dedo, gritó en un tono muy alto y dramático, en inglés: “TODO ES UNA MENTIRA, ESTA MUJER FINGE Y MIENTE”. Todo el mundo se quedó en silencio y miró al extranjero. Pepe se giró gesticulando hacia el policía y le explicó, gritando en inglés, que la propietaria se había hecho daño a sí misma para acusarle a él luego. Incluso los cuatro Policías Militares le miraron con estupor. Seguía gritando y gesticulando teatralmente un buen rato, pensando que era su único momento para impresionar y convencerlos. La propietaria empezó a gritar al mismo tiempo, y el cuartel se convirtió en una cacofonía de idiomas y gritos.
Pepe se sentó, transmitiendo tranquilidad y confianza mientras miraba con desdén a la mujer quien empezó a hablar de nuevo con el policía. Otro río de sonidos y palabras extrañas. Minutos más tarde, los Policías Militares le llevaron a Pepe a otra sala, donde le dejaron absolutamente desesperado y esperando lo peor.
Al cabo de media hora, un hombre vestido de civil entró en la habitación. Era un inspector que, afortunadamente, sabía hablar en inglés.
De inmediato Pepe empezó a explicarle lo que había pasado, pero el inspector le interrumpió: ¡Silencio, por favor! Pepe sudó durante un buen rato, mientras el hombre estudiaba y ordenaba sus papeles y carpetas viejas.
Le miró de nuevo, con sus ojos negrísimos y con la cara impasible propia de los tailandeses. Le explicó el caso. Resultó que, gracias al show que Pepe montó, el oficial de la comisaría, en lugar de ingresarle de inmediato en prisión, dudó y decidió investigar un poco más a la mujer que le acusaba de un intento de homicidio. Cuando presionó a los empleados de la señora averiguó que ella era vietnamita, no tailandesa, aunque hablara perfectamente su idioma. Y, aunque estuviera casada con un tailandés, los vietnamitas no estaban bien vistos allí. Finalmente, los empleados también confesaron que Pepe era inocente y que todo había sido un engaño de la mujer. Según el inspector, todo había sido un malentendido.
Pepe tuvo suerte, pero la conclusión que sacó más tarde, ya de vuelta en su trabajo, de lo que le ocurrió es que también en momentos clave en su vida personal y laboral, el teatro es una herramienta muy eficaz. El efecto dramático de hacer teatro de forma consciente y estratégica, te hace conseguir resultados excelentes en los momentos más importantes. Hay que ponerse en pie cuando toca. Hay que subir la voz cuando toca. No sólo se tiene que tener en cuenta datos y números, sino también el poder de hacer teatro es importante, pues ahí está la clave para ganar o perder, para convencer a quien tengas delante o para quedarte sin nada.